Restauración del revestimiento

El revestimiento del vaso no sólo desempeña una función decorativa. Algunos recubrimientos como el “LINER” o el “POLIÉSTER” actúan, de hecho, como una barrera indispesable para asegurar la contención del agua. En el caso del “GRESITE” y de otros acabados similares, el material refuerza la estanqueidad del hormigón. Además de impermeable, el revestimiento suele ser liso y uniforme para impedir los depósitos de suciedad que favorecen el crecimiento de algas y microbios. Por lo tanto también interviene de forma activa en el mantenimiento de la higiene de nuestra piscina. De poco nos servirá hacer un buen trabajo con la limpieza y la desinfección si el revestimiento está deteriorado. Para prevenir problemas serios durante la temporada, es preciso realizar un reconocimiento del interior del vaso para asegurarnos de que nuestro revestimiento goza de buena salud.

REVESTIMIENTO VÍTREO – GRESITE: Nos aseguraremos de reponer todas las piezas de gresite que puedan haberse desprendido, empleando un material de agarre apropiado. Si la caída de piezas es numerosa y está agrupada, puede significar que existe un problema grave que incluso podría estar afectando a la estanqueidad de nuestra piscina (fisuras o grietas en el hormigón; material de agarre de escasa calidad, incompatible con el soporte o simplemente mal utilizado; zonas de la estructura debilitada; etc…) En estos casos lo mejor es recurrir a una empresa especializada para que nos asesore. La lechada del revestimiento (el material de relleno de las juntas) desempeña varias funciones importantes: refuerza la impermeabilización del vaso, afirma el gresite obstaculizando su caída y evita la acumulación de suciedad en las juntas que propicia la aparición de algas y microorganimos nocivos. Si se observa una reducción significativa y general del relleno de las juntas, es el momento de restaurar la lechada aplicando un buen mortero a base cemento blanco, áridos seleccionados, aditivos especiales y pigmentos estables. Este trabajo requiere el dominio de la técnica y bastante fortaleza física (han de soportarse temperaturas extremas en una atmósfera asfixiante, saturada de polvo), por lo que, una vez más, recomendamos recurrir a la experiencia de una empresa especializada.

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REVESTIMIENTO DE PVC – LINER:  Aunque este material necesita poco mantenimiento, es preciso comprobar que no existen perforaciones o desgarros que pudieran estar afectando a la estanqueidad de la piscina. En los liners finos estos daños suelen traducirse en una  pérdida de tensión que provoca un evidente encogimiento y pérdida de la forma original, incluso cuando la piscina está llena. Los liners reforzados conservan mejor su forma, aunque también pueden experimentar una ligera retracción, con la piscina llena, cuando han sufrido algún desperfecto de ese tipo. Contacta con una empresa especializada para subsanar el problema. Algunas afecciones del liner, como una pronunciada decoloración o una pérdida considerable de la elasticidad (el material se vuelve quebradizo), son irreversibles y el único remedio es la sustitución de la lámina.

REVESTIMIENTO DE FIBRA DE VIDRIO – POLIÉSTER: Los daños más habituales en este tipo de revestimiento son la decoloración que con el tiempo origina el tratamiento químico, el resquebrajamiento (fisuras, grietas, desconchones…) producido como consecuencia de haber permanecido vacía la piscina durante un prolongado período de tiempo o por defectos en el soporte, y la formación de ampollas debidas a la filtración de agua por capilaridad (lo que se conoce como OSMOSIS). Mientras que el primero es una cuestión puramente estética, en los otros casos la gravedad del problema aconseja actuar con determinación y ponerse en manos de profesionales para proceder a una restauración adecuada del material.